Misoginia en el BL

Cuando hablamos de yaoi o, como se le llama en la actualidad, BL, solemos decir que, por muy paradójico que resulte al tener como eje una pareja gay, se trata de un género eminentemente femenino. Son historias hechas, casi siempre, por mujeres para lectoras mujeres. Es más, incluso nació en Japón como un subgénero del shoujo manga.

Por todo ello, hay en estas narraciones una ausencia que llama poderosamente la atención: la de las propias mujeres.

Lo cierto es que nada más introducirme en el BL, allá por los 2000, la falta de personajes femeninos fue uno de los primeros patrones que noté. Algunos animes como el de Sukisyo parecían sufrir de lo que yo denominé entonces como “el síndrome del mundo sin mujeres”. Ni siquiera cuando los protagonistas salían de su entorno de internado masculino se veía alguna por la calle, lo que hacía que una se preguntara si en esa serie los seres humanos no se reproducirían por esporas.

En otros casos, para mí aún más atroces, la mujer aparecía como la competencia del protagonista uke (pasivo), aquella opción que debía ser más lógica para el seme (pasivo) dadas las expectativas sociales, si bien el amor imposible acababa imponiéndose. En esos casos, cuando la relación entre los protagonistas salía a la luz, la rival mujer solía mostrar sus garras en un conflicto abierto con el uke y la narrativa la mostraba en su peor faceta: celosa, controladora, a veces hasta cruel. Un ejemplo que recuerdo también de mis tiernos inicios es Ayaka Usami, la prometida de Yuki Eiri, el seme de Gravitation, quien no dudó en partirle la cara a Shuichi en una escena que sigue habitando en mi cabeza más de 20 años después de su visionado.

Hay que decir que en su mayoría, los personajes femeninos, de existir, son meros secundarios: compañeras ya sea del trabajo o del instituto o universidad, amigas que en el mejor de los casos apoyan a los personajes principales… pero nunca parecen tener agenda propia.

Siendo justos, se podría argüir que debido a la importancia obligada de la pareja protagonista, lo lógico es que sean eso: secundarias. La historia simplemente no trata de ella, aunque eso no implique necesariamente que estén poco desarrolladas por sistema.

Aun con todo, es interesante comprobar cómo en obras dirigidas a mujeres, parece colarse una posible misoginia interiorizada. No olvidemos que muchas veces el uke o pasivo es una suerte de proyección femenina en un cuerpo masculino, sin las limitaciones del género pero sí de la heteronormatividad. Resulta curioso que en ese contexto las “otras” mujeres sean invisibilizadas o se vean como un rival a batir. Esta visión de la mujer como un ser cruel aparece incluso en las pocas veces en la que un personaje femenino es el protagónico, como ocurre con la secuela de Love is an Ilussion, The Queen (Fargo en Lehzin), que sigue el romance entre una mujer alfa y un hombre omega. En ella, podemos ver a una Park Do-gyeom fría y manipuladora con su amante. Lo cual es curioso, ya que no hace más que abrazar las características tradicionales de un alfa masculino: abuso de poder, distancia emocional y adicción al sexo. ¿Por qué en una mujer estos rasgos quedan tan mal y porque fueron la principal razón por la que la audiencia la rechazó tanto?

La buena noticia es que esta tendencia parece matizarse con los años. Cada vez esas amigas que aparecen tienen una personalidad más desarrollada y toman mayor influencia en la trama y las decisiones de los personajes. Por no decir que en géneros como las novelas danmei tenemos personajes femeninos estupendos, véase los de El gran maestro de la cultivación demoniaca, por lo que tal vez no sea un problema que afecte a todo el BL por igual. Así que esperemos que esta tendencia se mantenga y llegue a desaparecer.

Por un mundo donde el BL no solo sea escrito y leído por mujeres sino que además las represente con amor.

Andrea de Pablo
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